El Motor de Calificación
Cada veredicto que este juego entrega es la salida de sistemas sobre los que puedes razonar. Esta página abre el capó.
De ocho elecciones a un techo
Los seis atributos numéricos de tu carta drafteada se combinan mediante pesos específicos por posición: la fórmula de un delantero se apoya más en el tiro, la de un central en la defensa, la de un mediocentro en el pase, y así en las ocho posiciones. Las filigranas y la pierna mala quedan fuera del núcleo ponderado y aportan un bonus con tope de pocos puntos como máximo. La salida es tu media global — un techo, no un valor de partida, ya que tu rookie empieza bastante por debajo y pasa la carrera convergiendo hacia él.
Por eso las mismas elecciones de draft producen techos distintos bajo declaraciones de posición distintas. La declaración es, en efecto, tu primera elección: decide qué columnas de la base de datos de leyendas valen algo para ti.
El coeficiente de liga
Cada una de las 59 ligas modeladas lleva un valor de fuerza, y cada temporada simulada empieza comparando tu valoración actual contra él. Esa comparación genera la línea de la temporada: partidos, goles y asistencias escalados por posición, más una nota media por partido. Una valoración que aplasta a su liga produce estadísticas monstruosas; la misma valoración en una competición top produce números honestos, humanos — el motor deliberadamente incorpora la dificultad del entorno en cada estadística que imprime.
Los resultados del equipo mezclan la calidad de la plantilla con tu contribución individual, así que una temporada personal espectacular puede arrastrar a un club normal hacia arriba en la tabla. Pero el sistema de honores aplica un filtro: los campeonatos solo cuentan para el legado cuando se ganan en competiciones de máximo nivel, y los trofeos continentales, con realismo, solo fluyen desde los campeones de las ligas fuertes.
La curva de edad
El desarrollo sigue un arco fijo — ganancias rápidas hasta los primeros veinte, progreso constante hasta la mitad de los veinte, una meseta hacia los treinta, y luego un declive que se acelera pasados los treinta y pocos, con temporadas fuertes o flojas empujando el ritmo en una u otra dirección. El valor de mercado multiplica la valoración actual por un descuento de edad, y por eso un jugador de 24 en ascenso cuesta varias veces más que un veterano en declive con el mismo número, y el motor fuerza el retiro a los 38 como muy tarde.
La puntuación de legado
La auditoría final pliega toda la carrera en un solo número: producción acumulada, partidos internacionales, títulos de liga, trofeos continentales, Mundiales y Balones de Oro, cada uno multiplicado por pesos de rareza que hacen que los honores máximos dominen la suma. Seis umbrales fijos sobre esa puntuación producen el veredicto — Promesa, Titular Fijo, Ídolo de la Afición, Élite, Icono, EL FENÓMENO — y el veredicto más alto lleva una puerta adicional de múltiples Balones de Oro, porque un solo año dorado nunca ha bastado para definir una era.